Baracoa después de Matthew, sin pérdidas humanas

Miércoles, Octubre 5, 2016

BARACOA, Guantánamo.—«Matthew de­vastó a esta ciudad. Ni siquiera los famosos Hilda, Flora e Ike se aproximan por sus da­ños a los dejados aquí por este poderoso huracán», dice con tristeza Ricardo Suárez Bustamante, uno de los baracoenses que más ha demostrado querer a su urbe.

Especialista del Ministerio de Ciencia, Tec­nología y Medio Ambiente en la Primada de Cuba, Ricardo y su familia se cuentan entre las afectadas por el fenómeno climatológico, en­sañado inmisericordemente con el techo de su vivienda.

Sin tener datos precisos, solo por lo visto, puedo decir que destruyó cientos de casas (total o parcialmente) y arrancó no menos cantidad de techos, los cuales en la noche volaban como meteoros, acompañando el estruendo de árboles derribados, relata este vecino del barrio Bohorque.

Ahora, debido a los estragos de Matthew veo desde mi casa el suelo de las terrazas de Majayara y las alturas de Joa, ilustra el am­bientalista.

Baracoa parece incendiada, una urbe sin colores, pues perdió el verde de la floresta, y el rojo, el amarillo…, y el azul de los inmuebles, cuenta por su parte la joven periodista Lisandra Sabó Vega, directora del telecentro Primada Visión.

«Creo que los perjuicios máximos están en las viviendas. Ha sido desastroso, demoledor, lo que ha pasado con el fondo habitacional», refiere la comunicadora.

«Empleando un término actual puedo decir que Baracoa quedó destruida, en ruinas, llena de escombros, pero también desbordada de solidaridad, expresada por el apoyo entre familias y vecinos o en la asistencia, ya palpable, de hombres y medios de otras provincias del país», narra la también joven baracoense Mável Toirac Suárez.

La furia de los vientos, ‒asegura,‒ fue im­pre­sionante, terrorífica, jamás vista aquí por na­die, y fuertes las penetraciones del mar, responsables de la destrucción de escaleras de edificios y de otras afectaciones.

Si los vientos fueron al menos parecidos en otros sitios del municipio pienso que no haya quedado un plátano en pie y que hayan ido al suelo miles de cocoteros, mangos, aguacates y mapén, entre otros árboles, opina finalmente Mável.

En Baracoa, entre otros muchos daños por evaluar, fue derribada la torre de comunicación de Majayara, afectada la pista del aeropuerto y destruido el puente sobre el río Toa, lo que impide el paso hacia varias comunidades, como Nibujón, y con el holguinero municipio de Moa.

Derrumbes en el viaducto La Farola impiden por esa carretera la comunicación con Guantánamo. Interrumpido también está el tránsito por la Vía Mulata.

Hasta ayer en la tarde el municipio continuaba sin fluido eléctrico, para cuyo restablecimiento junto a los locales laboran co­lectivos de otras provincias, enviados allí previsoramente, antes del paso de Matthew, huracán del cual los baracoenses ya comenzaron a borrar las primeras huellas al activar cinco brigadas para la evacuación de es­combros y la higienización de una ciudad que más temprano que tarde volverá a exhibir su belleza, sus atractivos, de los cuales ningún visitante, nacional o extranjero, ha podido sustraerse. (Tomado del diario Granma)

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