Un joven que aprendió el abecedario de la naturaleza

Lunes, Agosto 1, 2016

Un joven que aprendió el abecedario de la naturalezaCuando el amor nace, con su natural profundidad, no hay quien le corte las alas. En ello pensé al ver a Alberto Rodríguez alimentando las palomas que distinguen la Plaza Vieja, en la zona más antigua de la capital cubana.

En el vecindario supe que, desafiando el fuerte sol, él aparece cada mediodía, con una bolsa de chícharo o maíz para, grano a grano, contribuir a preservar lo que considera un tesoro de la localidad.

Las alimento todos los días para evitar que algunos vengan y les brinden comida con el fin de cazarlas, me explicó Alberto desde sus cortos 16 años, con la seguridad de quien se sabe protector voluntario de un patrimonio viviente.

“Muchos disfrutan al verlas y hasta las filman y fotografían -añade-; pero, lamentablemente, existen personas que se empeñan en hacerles daño, las cazan con lazos de hilos de nailon. Incluso, cuando fallan en el intento, quedan hebras en las patas que les provocan cortaduras. Por eso traigo también pomadas para untárselas y ayudar a su curación.”

Él mismo consigue el chícharo o el maíz, en tanto algunos vendedores de maní, conocedores de su desvelo por las aves, aportan granos para contribuir a tal empeño.

Este cariño especial le nació desde su temprana infancia, cuando su mamá y su abuelo lo traían a esta plaza del centro histórico de La Habana, declarado en 1982 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Ellos supieron enseñarle, a la vez que el abecedario de las palabras, el de la naturaleza, como proclamaba José Martí, al referirse a las exigencias de una educación integral.

Y es que las ciudades tienen un singular toque de gracia y delicadeza cuando en sus plazas y parques revolotean, libres y despreocupadas, las palomas.

 

alberto-rodriguez-palomas-plaza-vieja. Foto: Reinaldo Santana López

Examina laceraciones en las extremidades del ave.  Foto: Reinaldo Santana López.

 

alberto-rodriguez-palomas-plaza-vieja. Foto: Reinaldo Santana López

Prefiere verlas en libertad; por eso no las cría. Foto: Reinaldo Santana López.

 

palomas-plaza-vieja. Foto: Reinaldo Santana López

Los cuidados de Alberto se traducen en placer para los visitantes. Foto: Reinaldo Santana López.

 

alberto-rodriguez-palomas-plaza-vieja. Foto: Reinaldo Santana López

Las palomas son como las alas de la Plaza Vieja. Foto: Reinaldo Santana López.

 

plaza-vieja-la-habana-vieja. Foto: Reinaldo Santana López

La Plaza Vieja, singular atractivo del centro histórico habanero. Foto: Reinaldo Santana López.

Be Sociable, Share!

Leave a Reply