Estados Unidos sigue buscando la paja en el ojo ajeno

Jueves, Junio 23, 2016

RCBaez_derechosH-USALo que es genético resulta muy difícil -si no imposible- dejar de manifestarse.

Ahí está el caso permanente de Estados Unidos, muchos de cuyos voceros en tribunas nacionales e internacionales se han arrogado secularmente el derecho a criticar a otros Gobiernos de violar los derechos humanos, cuando en realidad el norteño país es campeón olímpico y recordista mundial en pisotearlos, tanto en casa como en el exterior.

La más reciente “práctica teatral” estadounidense al respecto acaba de tener lugar en Ginebra, Suiza, en la edición 32 del Período Ordinario de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos, en la cual el delegado de Washington se atrevió a estigmatizar a Cuba, que ejerció su derecho a réplica.

Los señalamientos del representante norteño se refirieron a una supuesta falta de libertad de expresión, de asociación y de religión en la Isla, crítica que, además de infundada, no hace sino reconocer el fracaso imperial en sus intentos por fragmentar a la sociedad cubana, en el afán de sucesivas administraciones norteamericanas por retornar a Cuba al sistema capitalista que ya vivió hasta finales de los años 50 del pasado siglo y que fue una verdadera pesadilla para la inmensa mayoría de su pueblo.

Debe recordarse que Cuba es parte de 44 tratados y convenciones sobre derechos humanos, mientras Estados Unidos solo ha firmado 18, lo que refleja a las claras la falta de compromiso de Washington en esta esfera.

Resulta llamativo que, cuando el mundo observa atónito las constantes muertes de ciudadanos estadounidenses por inacabables tiroteos en su país, se le ocurre a la delegación norteamericana alzar la voz en una tribuna internacional para hablar de derechos humanos, como si entre estos no estuviera, en primerísimo lugar, el derecho a la vida.

Solo en 2015, ocurrieron en aquella nación 51 mil 675 incidentes violentos con armas de fuego, en los que murieron 13 mil 136 personas y otras 26 mil 493 resultaron heridas, según estadísticas oficiales.

Otra mácula social se relaciona directamente con el excesivo uso de violencia policial. Hasta el 24 de diciembre anterior, la Policía había disparado y provocado la muerte a 965 personas.

En el sistema de prisiones de Estados Unidos, plagado de corrupción, se produjeron en 2015 violaciones graves de los derechos humanos de los internos. Los guardias de una prisión de Florida quemaron con agua caliente en una ducha a un enfermo mental recluido, Darren Rainey, lo que le provocó la muerte. En la Institución Correccional de Lowell, la mayor cárcel de mujeres del país, los uniformados presionaron a centenares de presas para mantener sexo a cambio de cubrir necesidades básicas y una protección contra abusos. En la última década, 57 reclusas murieron en ese centro.

Alrededor del 88 por ciento de la población negra considera que recibe un trato injusto de la Policía, en tanto casi el 70 por ciento de los afronorteamericanos opina que el sistema de justicia criminal tiene un sesgo racial en Estados Unidos, un país donde los blancos acumulaban 12 veces la riqueza de los negros y cerca de 11 veces la de los hispanos.

¿Y qué hay con los derechos de las mujeres? El porcentaje de féminas en situación de pobreza se incrementó en la última década y llegó al 14,5 por ciento; por cada dólar de salario que reciben los hombres en esa nación, ellas cobran 79 céntimos, realizando igual labor. La Organización Internacional de Trabajo de las Naciones Unidas indicó que Estados Unidos es el único país industrializado que no cuenta con una ley general para las prestaciones monetarias a las mujeres durante la baja por maternidad.

Añádase a ello que servicios básicos fundamentales, como la salud y la educación, constituyen esencialmente un negocio en aquella sociedad, y no un derecho humano que Cuba sí garantiza a todos sus ciudadanos, además de cooperar con decenas de países en esas y otras disímiles esferas.

No alcanzaría un tratado completo para exponer el récord de violaciones estadounidenses en el tema de marras.

Solo citaré tres de los más ilustrativos en la arena internacional: los millones de personas que mueren cada año en las guerras impuestas por Washington para apropiarse de recursos naturales y ganar posiciones estratégicas; las innumerables víctimas por la permanencia ilegítima de la Base Naval de Guantánamo, en cuyo centro de detención se tortura y se sostiene a personas en un limbo jurídico, y la permanencia de un bloqueo genocida -económico, comercial y financiero- contra Cuba, el cual ha pretendido durante más de medio siglo rendir al pueblo de la Isla para que cambie el sistema económico y político que se dio a sí mismo y que es la garantía de su verdadera libertad, independencia y soberanía.

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