Cubanos muestran al mundo un sindicalismo de realizaciones

Jueves, Abril 28, 2016

Cubanos muestran al mundo un sindicalismo de realizacionesHay fenómenos en el mundo que, de absurdos, parecen increíbles. Así, podemos ver a un político o jefe de Gobierno abogando por que en otros países -distantes o no del suyo- se realicen determinados cambios, que jamás se han hecho en tierra propia, o brinden gratuitamente “recetas” a los que consideran problemas de otros, cuando en realidad no sabe qué hacer con peores dificultades en casa.

Recientemente han llegado a Cuba voces que recomiendan a los trabajadores cubanos luchar por sindicalizarse, para “avanzar” hacia conquistas laborales.

En ocasión de anunciar la voluntad de EE.UU. de restablecer sus relaciones con Cuba, el propio Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, expuso en su discurso del 17 de diciembre de 2014: “(…) continuamos pensando que los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos (…)”.

Esa simple expresión, dicha así, en menos de dos líneas, en apenas 14 palabras, es un claro ejemplo de lo arriba dicho, pues lo expresa la máxima figura política de un país donde apenas está sindicalizado el 11,3 por ciento de los trabajadores (casi la mitad de esa cifra exhibe el sector privado), en tanto se trata de “aleccionar” a una masa proletaria cubana con el 96 por ciento de voluntaria afiliación sindical (incluido el 87 por ciento de los pertenecientes al sector no estatal) y con un amplio arsenal de realizaciones en materia de derecho laboral y social.

Los trabajadores de la Isla muestran logros aún impensados en el país más industrializado del mundo: derecho al empleo sin discriminación de ningún tipo, remuneración igual para mujeres y hombres por el desempeño de la misma faena, seguridad social que incluye -entre otros beneficios- la protección a la madre trabajadora y a los jubilados y pensionados, y un sistema de justicia laboral único en el orbe, que contempla la amplia participación de los trabajadores a la hora de dirimir los conflictos.

Resulta asombroso que EE.UU. es el país industrializado con menos días de vacaciones al año (solo 10) y donde no están garantizados ese descanso con retribución salarial ni la licencia por maternidad.

Ahora mismo, en pleno 2016, en Estados Unidos una mujer que trabaja a tiempo completo gana apenas 79 centavos por cada dólar que percibe un hombre, según estadísticas oficiales del Gobierno. Esa brecha salarial por género es mayor para las féminas de raza negra y puede resultar en la pérdida de cientos de miles de dólares durante la vida de una mujer.

desempleo-estados-unidos“Estados Unidos va detrás”, afirmó en una entrevista Richard Bales, decano de la facultad de Derecho de Ohio Northern University. “Es uno de los pocos países del mundo donde un trabajador puede ser despedido en cualquier momento y sin una razón clara”.

Uno de los motivos, según Bales, es la escasa fuerza de los sindicatos, reducidos en las últimas décadas a grupos sin influencia. El porcentaje de trabajadores sindicalizados en Estados Unidos ha descendido al mínimo desde el final de la Segunda Guerra Mundial (11,3 por ciento). Y esta es una cifra promediada, pues hay estados, como Carolina del Norte, donde no rebasa el tres, o Arkansas y Carolina del Sur, donde es inferior a cuatro. Los territorios con las mayores tasas no superan el 24 por ciento.

Bales considera que los sindicatos en su país no han hecho un buen trabajo de relaciones públicas, ya que no han sabido comunicar su esfuerzo por defender los derechos de los trabajadores, mientras que las empresas han sido muy hábiles en tomar los medios y transformar en algo negativo la palabra sindicato.

Y no hablemos ya de los trabajadores inmigrantes en la norteña nación, más del 80 por ciento de los cuales labora con papeles falsos, por lo cual pagan un seguro social que no es de ellos, denunció en declaraciones para un medio de prensa de Latinoamérica el sacerdote anglicano puertorriqueño Luis Barrios, permanente colaborador en los altos de Manhattan, en plena ciudad de Nueva York, de la causa de atender a los más pobres, los perseguidos y humillados.

Barrios ahondó en lo que significa ser un laborante indocumentado, que tiene que pagar un seguro social que jamás recibirá. “Esto equivale a billones de dólares al año, que el Gobierno nunca tiene que devolver. Es como si se le estuviera haciendo una regalía al Gobierno, y por eso, cuando tienen que ponerse en plan represivo, no hacen los arrestos al cien por ciento. Lo mismo ocurre con las deportaciones. Tiene la capacidad de hacerlo, pero lo hacen a medias, y eso es parte de las contradicciones del sistema”.

Los trabajadores con estatus irregular en los EE.UU. se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad debido, en parte, a las legislaciones y a decisiones judiciales que excluyen o restringen el goce y ejercicio de sus derechos laborales.

No menos infortunados son aquellos que se ven obligados a alistarse en las filas del ejército para realizar las guerras, a las que no van los hijos de los millonarios. Las secuelas psicológicas y el abandono de que son víctimas estos “asalariados de la beligerancia imperial” determinan que se suiciden en proporción de uno cada 80 minutos. Reportes de prensa señalan que más de seis mil 500 se quitan la vida anualmente, cifra superior al número total de soldados norteamericanos muertos en las invasiones estadounidenses a Afganistán e Irak juntos.

Muchos norteamericanos de 65 años y mayores, después de dedicar toda una vida al trabajo, desean disfrutar de su retiro; en vez de ello, enfrentan inseguridad alimentaria.

Las personas de la tercera edad componen alrededor del 13 por ciento de la población de los Estados Unidos. La cantidad de ellos que vive por debajo del nivel de pobreza ronda los cuatro millones, y la cifra de ancianos que experimenta hambre se ha disparado y pudiera aumentar en 50 por ciento para el año 2025.

En el norteño país, 16 millones de niños viven en hogares con severas dificultades para hallar un plato de comida al día. Es hoy una realidad que agobia a la quinta parte de los hijos de la clase laborante, la misma que sostiene a un sistema que garantiza la inmensa mayoría de la riqueza al uno por ciento de la población, en detrimento de las condiciones de vida y de trabajo del 99 restante.

Be Sociable, Share!

Leave a Reply