También el ahora muestra las esencias del vecino del Norte

Martes, Abril 26, 2016

También el ahora muestra las esencias del vecino del NorteComo ejercicio mental, y solo como ejercicio mental, voy a hacer un gran esfuerzo por imaginarme las relaciones Estados Unidos-Cuba, sin tener en cuenta el pasado. No me detendré a pensar en que, incluso antes de obtener la independencia de Inglaterra, ya líderes políticos norteamericanos ansiaban la posesión de mi Isla caribeña, lo que se convirtió en obsesión de no pocos sucesores de aquellos.

Tampoco pensaré en cómo frustraron la independencia de mi país, cuando ya el Ejército Libertador tenía prácticamente ganada la guerra (1895-98) que pondría fin a más de cuatro siglos de dominación española, y crearon aquí un enclave neocolonial férreamente atado a Washington, que hasta materializó dos intervenciones militares (1898-1902 y 1906-1909) para “poner orden” en casa ajena y obtener de esta jugosas ganancias, a costa de hundirla en el subdesarrollo y la pobreza.

No me detendré a meditar en cómo convirtieron a mi patria en un gran casino de juego, sitio predilecto para mafias que se nutrían de los peores vicios, sustentado generalmente por férreas dictaduras apertrechadas con armamento made in USA, con el corazón en los bolsillos y la mente en el Norte, totalmente de espaldas a un pueblo sufrido, cuyos mejores hijos ofrendaban sus vidas en la lucha por tratar de cambiar aquel estado de cosas, que finalmente comenzó a transformarse a partir del Primero de Enero de 1959, con el triunfo de una genuina Revolución.

En su reciente e histórica visita a La Habana, el Presidente Barack Obama exhortaba a los cubanos a olvidar lo pasado y forjar una relación nueva. Es decir, borrar de nuestras mentes todo lo anterior y mucho más: que las víctimas del terrorismo de Estado promovido por EE.UU., entre muertos y mutilados, son alrededor de cinco mil, sin contar otros miles de heridos que llegaron a restablecerse; además de diplomáticos asesinados en el extranjero, incluidos en los Estados Unidos, y desaparecidos en otros países.

Obama nos convida a “voltear la página” de una historia llena de guerra psicológica y mediática, de agresiones biológicas que dañaron las ramas agrícola y pecuaria y hasta a nuestra población, como ocurrió cuando Estados Unidos introdujo deliberadamente en Cuba el dengue hemorrágico, que contagió a 116 mil 143 personas; alrededor de 24 mil pacientes sufrieron hemorragias; 10 mil 224 padecieron shocks por dengue en algún grado; hubo 158 fallecidos, incluidos 101 niños, como puede verificarse en la Demanda del pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por daños humanos.

Nos llama a no pensar que el perjuicio económico ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo de EE.UU. contra Cuba, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, supera los 833 mil 755 millones de dólares, a pesar de la reducción del precio del oro en comparación con el período anterior. A precios corrientes, durante todos estos años, el bloqueo ha provocado daños que rebasan los 121 mil 192 millones dólares. Dicho de otro modo: es un cerco que ha retrasado en varios lustros el desarrollo socioeconómico del país.

En el supuesto de que Estados Unidos pidiera perdón a los cubanos e indemnizara a este pueblo por tanto horror cometido, bastaría el presente, el hoy, para saber bien con quién tratamos: un vecino que, ahora mismo, muestra suficientes credenciales como para mantenernos alerta.

Washington no solo mantiene intacta la esencia del bloqueo a Cuba y la ilegítima base naval estadounidense en la provincia de Guantánamo, sino que también persiste en sus programas subversivos contra la Isla, no obstante el actual período de acercamiento entre ambos Gobiernos, luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales.

En una de las comisiones que sesionó en el recién celebrado 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, el delegado Abel González Santamaría, abogado y máster en Relaciones Internacionales, investigador de las Relaciones Interamericanas y Seguridad Nacional, expuso datos muy ilustrativos:

“Desde 1996 hasta el 2015, el Congreso norteamericano asignó públicamente 284 millones de dólares para programas subversivos para ‘promover la democracia’ en Cuba. De esos 284 millones, durante el actual Gobierno de Obama, en el 2009 y 2012, cada año, se asignaron 20 millones. En el 2013, bajó un poquito: 13 millones. En el 2014-2015, se destinaron otra vez 20 millones. En el año fiscal 2016, otros 20 millones.

“Para las transmisiones ilegales de Radio y Televisión, desde 1984 a 2015, el Gobierno norteamericano asignó cerca 797 millones de dólares. En el 2012, 28 millones; en el 2013, 26 millones; en el 2014-2015, 27 millones. En el 2016, subieron la cifra: 30,3 millones. Lo novedoso es que esta radio enemiga, mal llamada Radio y TV Martí, con el empleo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones intervienen en nuestro espacio público, a través de DVD, de CD, de memorias flash. Lo más relevante es que tres después de la visita de Obama a Cuba con su discurso seductor, el Departamento de Estado publicó un nuevo programa de apoyo a supuestos líderes emergentes de la sociedad civil, con 800 mil dólares.”

En lo que constituye otro intento de inmiscuirse en los asuntos internos del país caribeño, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado indicó que ese proyecto está destinado a la financiación de dos a cuatro meses de los programas (…) “que impulsarán el desarrollo de planes de acción para las actividades comunitarias no gubernamentales en Cuba de los participantes.”

El proyecto, que desconoce la soberanía cubana, al concebirse al margen de las instituciones legales de la Isla, plantea que “los jóvenes profesionales seleccionados (de 20 a 35 años de edad), estudiantes universitarios o jóvenes profesionales, serán llevados a Estados Unidos, se les dará una formación de inmersión en la democracia norteamericana y se permitirá que desarrollen un plan de acción para las actividades en Cuba, al regresar a su país”.

Según el programa, “(…) estos jóvenes profesionales modelarán un liderazgo efectivo de los organismos de la sociedad civil que son responsables ante el público, promoverán la participación de la comunidad, la diversidad de medios, y los principios democráticos superiores en Cuba”.

Se trata de un nuevo engendro, basado esta vez en la Ley Helms-Burton, aprobada en 1996 en el empeño por darle el “golpe final”·a la Revolución Cubana, que luchaba por reponerse de una severa crisis económica, cuando se combinaron el bloqueo yanqui, el abrupto derrumbe del llamado Campo Socialista y la desintegración de la URSS.

Todo esto me confirma en la convicción de que, aunque basta el hoy, el ahora, son suficientes para conocer las verdaderas intenciones de Estados Unidos respecto a Cuba, me resulta imposible olvidar la historia. Y como a mí, les sucede a la inmensa mayoría de los cubanos.

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