Receta del avestruz para el “paladín” de los derechos humanos

Martes, Febrero 23, 2016

Estados Unidos, derechos humanosEstados Unidos se yergue ante el mundo como “paladín” de los derechos humanos, cuando en realidad es uno de los países que más los viola.

Se trata de la única nación que aplica la pena de muerte en el continente americano. Según estadísticas oficiales, tres decenas y media de personas fueron ejecutadas en 2014, la mayoría de ellas afrodescendientes, grupo este que representa apenas el 12,6 por ciento de la población total del país, pero constituye el 36 por ciento de quienes son enviados a la cárcel, el 59 de los condenados y el 74 de los que reciben cadena perpetua.

¿De qué derechos humanos puede hablarse en una nación donde a menudo caen baleados jóvenes y adultos, por el único crimen de ser negros? Se trata de una situación que ha contado permanentemente con la permisividad oficial.

El Centro legal para la pobreza sureña (Southern Poverty Law Center), organización no gubernamental para la defensa de los derechos civiles en EE.UU., reveló que en ese país existen más de mil “grupos de odio”, incluidos neonazis, integrantes del Klu Klux Klan, nacionalistas blancos y “vigilantes” (cazadores de seres humanos) fronterizos, entre otros.

Violencia policial en EE.UU.Como la discriminación racial es allí una política de Estado, evidenciada en la impunidad de los autores debrutalidad policialcontra los afroamericanos, la más industrializada nación del orbe lleva sobre sus espaldas la vergüenza de no haber ratificado la Convención Internacional sobre la represión y el castigo del crimen del Apartheid.

El pago de igual salario por el mismo trabajo, con independencia del sexo, es una conquista de hace décadas en muchos países; sin embargo, en EE.UU. no es así: por cada dólar que gane un hombre, la mujer recibe 78 centavos. No extraña, pues, que se trate de un Estado que no es parte de la Convención contra la discriminación de la mujer.

Para no variar, el “paladín” de los derechos humanos tampoco es parte de la Convención sobre los derechos del niño.

Cifras conservadoras fijan en cerca de 100 mil la cantidad de menores inmigrantes y afroamericanos obligados a realizar trabajos forzados, sin protección estatal alguna. Incluso, es frecuente que laboren 10 y más horas por día en los campos agrícolas, a riesgo de sufrir disímiles enfermedades por la exposición a pesticidas, nicotina, intenso calor o bajas temperaturas, además de lesiones, discapacidades temporales o permanentes y hasta la muerte por carencia de condiciones de trabajo seguras.

¿Y qué decir de su política exterior permanentemente violatoria de los derechos humanos de millones y millones de habitantes en el mundo, que sufren guerras impuestas por Washington y sus aliados, potencias realmente interesadas en repartirse por la fuerza los recursos naturales de las naciones pobres y no en su cacareada defensa de sus derechos?

Es Estados Unidos el país que más guerras ha desatado en el mundo y que más millones de personas ha matado o lisiado como consecuencia de conflictos bélicos derivados de su expansionismo.

¿De qué derechos humanos puede hablar, entonces, esta nación, cuando en realidad debiera pedir perdón al mundo por tantos daños causados y esforzarse seriamente a repararlos, si es que ello es posible?

Sépase que Estados Unidos no es parte de múltiples tratados sobre derechos humanos, como las convenciones de la ONU sobre las personas con discapacidad; para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, y la internacional sobre los derechos económicos, sociales y culturales.

Tampoco ha suscrito las convenciones internacionales sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares; para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas; contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios; el Segundo Protocolo facultativo del pacto internacional sobre los derechos civiles y políticos destinados a abolir la pena de muerte.

Por si fuera poco, Estados Unidos no reconoce para sí la competencia de la Corte Penal Internacional. Analistas consideran que, de aceptarla, quedaría desnudo para defender a sus soldados por las prácticas de tortura, masacres, asesinatos extrajudiciales y otros crímenes de guerra y lesa humanidad que se cometan, en nombre de la sacrosanta “libertad”.

¿Qué país fue el principal aliado de la Sudáfrica del Apartheid y hoy lo es del genocida sionismo israelí? ¿Qué país ha teñido de sangre con sus invasiones militares a tantas naciones en el mundo? ¿Qué país sembró a Sudamérica de dictaduras sangrientas en las décadas de los años 70 y 80 del pasado siglo? ¿Cuál es el que más se inmiscuye en los asuntos internos de nuestras naciones y más financia a grupos opositores a Gobiernos electos democráticamente, como sucede hoy en Venezuela, Bolivia o Ecuador?

¿Qué país ha mantenido el bloqueo más largo de la historia y el más condenado por el mundo, cada año, en la Asamblea General de la ONU?

Es tanta la doble moral de Washington en materia de derechos humanos, que no sé todavía cómo pueden sus voceros pararse en cualquier tribuna para hablar del tema. El avestruz pudiera darles la mejor receta.

Be Sociable, Share!

Leave a Reply