¡Para que perdure esa sonrisa divina!

Alejandra tiene apenas cuatro años de edad, luce los ojitos más redondos del mundo y una sonrisa divina, cautivante hoy, pero que pudiera malograrse si su familia no ataja a tiempo esa práctica de la pequeña de mantener en su boca el dedo pulgar. Lógicamente, ella no alcanza a comprender los riesgos derivados de esta … Sigue leyendo ¡Para que perdure esa sonrisa divina!