Un año para despedir al pequeño gran adalid

Miércoles, Septiembre 16, 2015

Carlos TabaresConfieso que la noticia provocó en mí una extraña mezcla de tristeza y alegría: en la próxima campaña nacional del béisbol en Cuba se retirará del deporte activo el habanero Carlos Tabares, uno de los más destacados peloteros de todos los tiempos en la Isla.

Quiso el azar que el legendario capitán del equipo Industriales escogiera para el adiós la Serie Nacional 56, el mismo número que lleva en su uniforme el industrialista que mayor cantidad de campeonatos domésticos ha disputado en la historia (24).

De materializarse lo anunciado por Tabares en recientes declaraciones a la televisión en La Habana, ya no tendremos la oportunidad de apreciar en los estadios al habilidoso jardinero central azul, que tantas veces ha levantado graderíos con sus acrobáticas atrapadas u oportunas conexiones, dentro y fuera de Cuba.

Quien lo ve hoy, corriendo tan rápido las bases o desplazándose velozmente en la pradera central, no le resulta fácil aceptar que ya cumplió 41 años. No se aprecia en él el más mínimo asomo de cansancio; sino todo lo contrario: sigue como en sus mejores tiempos, promediando sobre los 300 de average, temporada tras temporada.

Y no solo brilla en el momento del juego. Hay que ir allí, al área de entrenamiento, donde encabeza a sus compañeros, corriendo, burlando obstáculos, lanzando…con la energía de un mozalbete y la seriedad de lo que es, un consagrado.

Casi en el mismo comienzo de la presente temporada, Cuba entera lo felicitó por haber conectado su jonrón número 100 en Series Nacionales. “Yo nunca me quedo parado en home, pero ahora tuve que hacerlo. Es un momento de mi carrera que disfruté mucho, no me caracterizo por ser jonronero, lo mío es el toque de bola, batear por detrás del corredor, poner la velocidad en función de la ofensiva”, declaraba a la prensa el adalid del conjunto habanero.

Para la próxima campaña, la afición dirá adiós a este hombre, quien le ha entregado al béisbol prácticamente toda su vida: 34 de sus 41 años de edad, desde que se prendó de esta disciplina cuando apenas contaba siete abriles, poco después de haber probado en gimnasia artística y esgrima.

El retiro del deporte activo será un momento difícil, no solo para él, sino también para quienes han seguido a este pequeño gran capitán incluido en la selecta lista de los que han bateado mil o más hits en campeonatos cubanos, un pelotero que ha sido fiel a su célebre frase “dejar la piel en el terreno”, como lo demuestra su trayectoria y resultados: titular nacional en seis ocasiones con el equipo Industriales (1992, 1996, 2003, 2004, 2006 y 2010) y de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, campeón mundial en Italia 1998 y La Habana 2003, rey olímpico en Atenas, Grecia, 2004 y sublíder del Primer Clásico Mundial de Béisbol, en 2006.

Para mí, será particularmente difícil aceptar la no salida de Tabares al terreno de juego. Sin embargo, comparto con él la idea de que siempre es preferible el retiro con la gloria ganada y no opacada por actuaciones grises que suelen acompañar el final de quienes prolongan demasiado el hacerse a un lado y dejar su maestría como ejemplo a los nuevos.

Desde ahora, tenemos un año para preparar la despedida a este pelotero ejemplar, síntesis de entrega, disciplina, destreza, lealtad al deporte y, sobre todo a su patria, esa que ha mantenido siempre en su corazón, desestimando los millones de dólares que tantas veces le han ofrecido cazadores de talentos y del desarraigo.

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