Kerry: “Ni enemigo, ni rivales; vecinos”

Viernes, Agosto 14, 2015

El Secretario de Estado John Kerry asistió a la ceremonia oficial de apertura de la embajada de EE.UU. en La HabanaEl Secretario de Estado John Kerry asistió a la ceremonia oficial de apertura de la embajada de EE.UU. en La Habana

Un sol de aquellos. Tres chevrolets de los años 50 entre el Malecón y la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, que ya tiene letrero en bronce que lo anuncia. Un mar azul con su mejor cara. El quinteto Brass de la Armada interpreta la “Guantanamera” y un mambo de Pérez Prado, hasta que una voz solemne anuncia la llegada de la delegación cubana encabezada por Josefina Vidal, la directora general de EEUU de la Cancillería, y unos segundos después, el Secretario de Estado John Kerry.

“¡Qué maravilla estar aquí!”, dice. “Les agradezco que hayan dejado mi transporte aquí afuera”, señala los chevrolets negro, rojo descapotable y azul cielo y comienza su discurso, en el que intercala frases en español. Además de los invitados a la ceremonia, entre quienes se encuentra senadores y representantes del Congreso de los Estados Unidos y los tres marines que arriaron la bandera en 1961, cuando el gobierno de EEUU rompió relaciones con Cuba, varios centenares de cubanos asisten al acto desde las aceras y los balcones próximos:

“Josefina, muchas gracias, por su liderazgo y por el trabajo que ha desempeñado su delegación.

Excelencias del cuerpo diplomático, a mis colegas de Washington. Muchas gracias por estar con nosotros en este momento verdaderamente histórico mientras nos preparamos a izar la bandera de los EEUU en nuestra Embajada en La Habana, símbolo del restablecimiento de relaciones diplomáticas después de 54 años.

También es la primera vez que un Secretario de Estado de los EEUU visita Cuba desde 1945.

Esta mañana me siento en casa y agradezco a aquellos que han venido a compartir en esta ceremonia y a los que están afuera de nuestras rejas. Me siento en casa porque en realidad se trata de una ocasión memorable.

Es un día para olvidar las barreras y explorar nuevas posibilidades. Es en ese espíritu que yo les digo a nombre de mi país: los EEUU acogen con beneplácito este nuevo comienzo de su relación con el pueblo y el gobierno de Cuba. Sabemos que el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo, pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante.

No hay nada que temer. Serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor. Visitarse con más frecuencia. Realizar negocios de formo habitual. Intercambiar ideas y aprender los unos de los otros.

Amigos estamos aquí reunidos el día de hoy ya que nuestros líderes, el Presidente Barack Obama y el Presidente Castro tomaron una valiente decisión: dejar de ser prisioneros de la historia y se enfocaron en las oportunidades del hoy y del mañana. Esto no significa que debamos olvidar el pasado.

¿Cómo podríamos hacerlo? Por lo menos para mi generación las imágenes son indelebles.

En 1959 Fidel Castro vino a los EEUU y fue saludado por multitudes de entusiastas y regresó al año siguiente para la Asamblea General de la ONU y fue abrazado por Nikita Krushev. En 1961 la tragedia de Bahía de Cochino se desató y el Presidente Kennedy aceptó la responsabilidad, y en octubre de 1962 surgió la Crisis de los Misiles. Trece días que nos llevaron al umbral de una guerra nuclear.

Yo era estudiante y aún puedo recordar los rostros tensos de nuestros líderes, los mapas preocupantes que mostraban las naves y los buques que se acercaban y esa palabra tan extraña -”cuarentena”-. Nosotros nos sentíamos incierto sobre el futuro porque no sabíamos cuando cerrábamos los ojos de noche qué encontraríamos al despertar. (Ismael Francisco, Cubadebate. Noticia en construcción)

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