En La Habana, Primer Coloquio Internacional de Historiadores

Martes, Junio 9, 2015

Doctora en Ciencias Históricas Mildred de la Torre MolinaEl olor a pintura fresca y la exquisitez de los retoques en paredes y techos, atestiguaban el casi finalizado proceso restaurador en el inmueble que ocupa la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, en La Habana Vieja, donde un constructor desde lo alto de un andamio me indicó la oficina donde aguardaba la doctora en Ciencias Históricas Mildred de la Torre Molina, secretaria de Organización de esa entidad y profesora del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, a propósito del Primer Coloquio Internacional de Historiadores “Desafíos actuales para la historiografía. Cuba y América en el mundo”, que acogerá la Isla del 25 al 27 del presente mes.

¿Se tratará el tema de los nexos entre Cuba y Estados Unidos?, fue mi primera pregunta, en torno a la cual explicó:

“Las relaciones La Habana-Washington, a la luz del actual proceso encaminado hacia su normalización; el aniversario 70 de la victoria soviética sobre el fascismo, y el pretendido desmontaje de la historia desde centros hegemónicos de poder, constituyen asuntos que, sin ser temas concebidos del evento, gravitarán seguramente en las sesiones, que acontecerán en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, en la zona más antigua de esta urbe caribeña.

“Intercambiar y debatir sobre resultados de investigaciones en el orden histórico y teórico-metodológico, son objetivos del encuentro, entre cuyos temas oficiales figuran los relacionados con los problemas de la historiografía y escritura de la Historia; visión sobre los procesos actuales de Latinoamérica; Cuba y el mundo en la historiografía contemporánea; la relación de esta con las ciencias, las tecnologías y el medio ambiente; Nuestra América: independencia y revolución, y la enseñanza de la Historia, problemas teóricos y metodológicos.”

Hablar de Cuba y Nuestra América es ir a las esencias del pensamiento de José Martí…

“En febrero último se cumplieron 120 años del inicio de la Guerra Necesaria, organizada por José Martí para liberar a Cuba del yugo colonial español. Precisamente, el 23 y el 24 de junio se desarrollará el ciclo de conferencias “José Martí y la Revolución de 1895 en el contexto de Nuestra América”, como prólogo del Coloquio, para el cual ya confirmaron su asistencia varias decenas de académicos de Brasil, Colombia, México, Perú, Estados Unidos, Argentina, Chile, España, Venezuela e Italia.”

¿Qué importancia adquiere para la historiografía cubana la nueva etapa en las relaciones Cuba-EE.UU?

“A mi juicio, se abre la posibilidad real para el establecimiento y desarrollo de un nuevo tipo de polémica, el acercamiento a diferentes tendencias del estudio de la historia respecto a Cuba. Existe una comunidad académica, fuera de la Isla, con visiones múltiples, que son de conocimiento de los historiadores cubanos, pero estos últimos tienen escasas opciones de hacer llegar sus concepciones a la sociedad norteamericana. Cambiar favorablemente esa situación, facilitaría el debate académico bilateral y -lo que es más importante aún- el conocimiento mutuo de nuestros países y pueblos.

“Nos conocemos a través de las políticas gubernamentales, pero no lo suficiente como pueblo y como sociedad, en lo que ha influido mucho el bloqueo impuesto por Washington desde hace más de medio siglo.

“Salvo Martí y algunos especialistas cubanos que estudiaron profundamente la sociedad norteamericana, el cubano promedio sabe poco de cómo es EE.UU. por dentro, cómo se vive y se trabaja allí. Lo mismo sucede a la inversa.

“Algo similar ocurre respecto a América Latina, cuando se habla de integración a nivel gubernamental. Debemos ir a un conocimiento más raigal, que incluya costumbres, tradiciones e historia de los pueblos del subcontinente, para transitar hacia una verdadera integración cultural.”

¿Cuál es el papel que le concede al estudio de la historia en este nuevo contexto?

“La enseñanza de la historia es muy importante, al ser trasmisora de valores y no circunscribirse únicamente al contenido de la asignatura que el docente imparte en el aula o que se ofrece en los libros de texto; abarca también la relación que debe cultivarse entre el maestro y el investigador. Es un asunto requerido de un enfoque polivalente y polifacético; por eso en Cuba historiadores, investigadores, productores de libros y maestros participamos como miembros permanentes de la comisión que elabora los programas de estudio y los libros de texto de la disciplina.

“El alumno se convence con el conocimiento; la palabra y la forma de decir van combinadas. Hay que fortalecer el conocimiento sobre el imperialismo, qué hizo en Cuba, de qué nos despojó; qué nos quitó, además del territorio que ocupa ilegalmente la base naval de EE.UU. en Guantánamo. Eso debe ser develado no solamente a través del análisis de sus políticas gubernamentales y quehacer internacional respecto a la Isla. Hay que estudiar, por ejemplo, qué vicios introdujo la mafia y se enraizaron en la Cuba neocolonial.

“La repetición continua, el “teque”, el escolasticismo tienen que terminarse en la educación. Los enfoques modernos de la historia, dar cambio a las visiones, tradiciones de la historia, para humanizar un enfoque de la ciencia, que estudia la vida del hombre.”

¿Qué opinión le merece el llamado de determinadas fuerzas ideológicas a olvidar la historia y centrarse únicamente en proyectar el futuro?

“Despojarnos de la memoria es despojarnos de la identidad; por ende, de la nación y la patria; es quedarnos a merced de las políticas imperiales, neoliberales, hegemónicas y expansionistas; una nueva agresión imperialista; un nuevo tipo de colonialismo cultural; es separarnos de nuestra alma y espiritualidad, hacernos huérfanos, despojarnos de nuestra vida como seres humanos. ¿Cómo pueden destruir la Revolución Cubana, si no es despojándonos de la historia?

“Por la historia de independencia y revolución, no pudieron hacer en Cuba lo que en Puerto Rico y Filipinas; nos salvaguardó la historia independentista, no la historia sobre la guerra, los combates -esa es apenas una parte-, sino la historia de nuestra vida como pueblo. ¿Por qué no nos pueden absorber culturalmente? Por la historia. El día que esta desaparezca, dejaremos de existir como seres humanos. La bisutería, lo material y el consumo pueden provocar una felicidad que se disfruta en el momento, pero ¿qué nos queda después?, ¿qué nos hace existir como seres humanos?, ¿cuál es el sentido perdurable?: la historia como cultura, cómo hábito, como pensamiento. Por eso quieren destruirla. Si conservamos y preservamos esos valores, no podrán destruirnos.

“La historia marcha con la condición de seres humanos, no es un tema ni una consigna política, nos cuida y nos protege, y la debemos cuidar y proteger. Por ello hablo de la importancia del conocimiento; lo que no se conoce no se entiende, ni se cuida ni se protege. La Historia de Cuba es más que la historia de los buenos y los malos; es pensamiento, sentimiento e ideas, más allá de la imagen de lo legendario, lo épico-militar. La patria es la madre de los cubanos, y nuestro país tiene un nombre de mujer: Cuba. Esa mi idea.”

¿Está previsto incluir en los libros de Historia de Cuba algún capítulo sobre el tema de las actuales relaciones Cuba-EE.UU?

“Se piensa realizar una nueva versión del libro de texto Historia de Cuba, de la enseñanza media superior, con el fin de incluir no solo un capítulo al respecto, sino también profundizar en otros temas, como el papel de Cuba en la integración regional, los mecanismos de cooperación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Comunidad del Caribe, y la colaboración médica cubana en el exterior, una de las páginas más brillantes del internacionalismo a escala mundial.

“Precisamente, para los cooperantes de la Isla fueron sus últimas palabras de la entrevista: “Que defiendan la Patria como a sus propios hijos, que internacionalicen la historia de Cuba y la nutran con sus propias vivencias, dando mucho amor, que tanta falta hace: amor de padres, amor de hijos, amor de esposos, amor de hermanos, todos los amores. El mundo está necesitado de mucho amor, ya sea por las guerras, por la destrucción del medio ambiente, porque no cuidamos el planeta, por la bisutería, el desarraigo o por el voraz consumismo de las derrochadoras sociedades capitalistas. Que cuidemos el amor en ese sentido humano, tangible, de dar sentimientos, cultivando ideas, dando espiritualidad. Eso no muere nunca, eso es lo que trasciende más allá de la vida física.”

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