Domadores camino a la gloria: difícil, pero no imposible

Domingo, Febrero 1, 2015

Domadores volvió a barrerCamino a la gloria andan los Domadores de Cuba, vaticinan quienes albergan la esperanza de que los caribeños retengan la corona conquistada en su debut de 2014 en la IV Serie Mundial de Boxeo (WSB, por sus siglas en inglés).

Esa expectativa se basa no solo en la rica tradición del pugilismo cubano, sino también en el paso arrollador que llevaron en la edición anterior de la cita y en los primeros tres carteles de la actual, en los cuales barrieron en línea a los Leones de Marruecos, los argelinos Halcones del Desierto y a la fuerte escuadra Russian Boxing Team.

Es cierto que los dos primeros escobazos de 2015 no pasaron de ser una especie de “sparring”, dada la baja calidad mostrada por los oponentes; pero un 5-0 ante Rusia distó del pronóstico de los entendidos, toda vez que se trata de un vasto país que posee una de las escuelas más sólidas de ese deporte en el orbe.

Confieso mi sorpresa ante el desempeño del novel Joahnys Argilagos, de los 49 kilogramos. No pensé que con solo 18 años de edad pudiera ofrecer una disertación de boxeo, nada menos que frente a Belik Galanov, tres veces titular nacional de Rusia y con experiencia en campeonatos mundiales.

En esta, su segunda presentación en la V Serie, Argilagos me hizo recordar por momentos al tricampeón del orbe Adolfo Horta, aquel a quien comentaristas acuñaron como “el hombre del boxeo total”, por su maestría en las tres distancias: corta, media y larga.

La fogosidad del rey olímpico Robeisy Ramírez (56 kg), la exactitud y elegancia de Yasniel Toledo (64), la seguridad de Arlen López (75) y otro KO de Erislandy Savón (91) sellaron la victoria antillana, disfrutada por miles de aficionados que abarrotaron el 30 de enero último el Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana.

Y no fue una barrida cualquiera ni contra rivales de poca monta; la conquista aconteció frente a primeras figuras de Rusia y en la categoría C-1, que incluye divisiones (49 y 75 kg) en las que sus jóvenes representantes las hacían parecer las más débiles de la franquicia cubana. Otro tanto ocurre en los 91 kg, con Leinier Peró como máxima figura de este peso.

Cuba, que se coronó como debutante en la IV Serie Mundial, pudiera convertirse en la primera selección que repita el título en el torneo y de forma consecutiva. Con nueve puntos y 15 victorias en igual cantidad de combates, la Isla encabeza el grupo A, seguida de los Otamans de Ucrania, que acumula la misma cifra de unidades, aunque resultantes de 10 triunfos y 5 derrotas.

Este año, los Domadores tienen incentivos adicionales: la Serie otorgará 17 plazas para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016; es la primera vez que este tipo de lid concederá al cabeza de grupo el pase directo a semifinales y la ventaja de dirimir los pleitos de esa fase en casa propia.

Sin embargo, los boxeadores cubanos apenas comienzan a transitar por ese camino a la gloria; aún deben verse las caras por primera vez en la Serie con los Dragones de China y Corazón de León, de Gran Bretaña, así como también con los Guerreros de México y los Otamans de Ucrania, tal vez el choque más esperado, en topes de ida y vuelta, además de realizar otra ronda con marroquíes, argelinos y rusos: largo trecho para unos Domadores que hacen gala, sin excepciones, de lo mejor de la escuela cubana de la disciplina.

Hay algunos puntos que considero debe tener en cuenta la franquicia de la Isla mayor de las Antillas, en el afán de escribir otra página histórica en el fuerte certamen de la WSB.

Ante todo evitar el exceso de confianza; pulir aspectos por mejorar, como el arriesgar a finales de un combate -innecesariamente- un triunfo que se sabe seguro, pero que puede perderse al aceptar un etilo enredado y falto de técnica del contrario; cuidar, sobre todo fuera de casa, el boxeo limpio y convincente, que niegue a jueces o árbitros decisiones que no reflejen fielmente lo sucedido sobre el ring, como aconteció en algún que otro asalto en la más reciente presentación de los Domadores.

En la medida que avance el certamen, debe de subir el nivel de exigencia para la franquicia cubana, que busca materializar en estas lides un sueño inédito, difícil, mas no imposible.

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