La Reina prefiere un trono de caliza

Lunes, Septiembre 22, 2014

Coccothrinax rigida, en el Farallón de La CatalinaNo es la más alta, robusta ni conocida de las palmas, pero -para mí- una de las más especiales. Pareciera que hablara de ella el Héroe Nacional cubano, José Martí, cuando dijo: “La sencillez es la grandeza” (*).

A veces quisiera ser una de aquellas orquídeas que a menudo la adornan, cual asociación caprichosa del reino vegetal. Aún espero sentir la dicha de palpar sus verdes hojas y fibroso tallo, tener en mis manos sus delicadas flores y pequeños frutos, momentos que solo he podido imaginar a partir de las únicas fotografías que se ha dejado tomar, en julio último, después de las que acompañaron su hallazgo en el siglo XIX.

Tal vez así podría vivir la emoción que presumo experimentó el botánico norteamericano Charles Wright, al descubrirla y colectar las muestras correspondientes, en 1861, en el oriente de Cuba.

Más aún, me imagino sintiendo la misma alegría del investigador cubano, Licenciado Raúl Verdecia, cuando la relocalizó -tras más de una década de incesante búsqueda- en una mole rocosa, conocida como el Farallón de La Catalina, considerado coto único de esta exclusividad de la flora cubana: la Coccothrinax rigida, simiente de una relación de trabajo y amistad que germinó al calor del II Festival de las Palmas, recién celebrado en el Jardín Botánico Nacional, en La Habana.

Por eso me motivé tanto al escuchar semanas atrás sobre la probable presencia de esa planta en las áreas exteriores del Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, de Holguín.

Ejemplares de palma del género Coccothrinax en el Pediátrico de Holguín.

Ejemplares de palma del género Coccothrinax en el Pediátrico de Holguín.

De confirmarse esa posibilidad, para visitarla debería viajar más de 740 kilómetros de distancia, desde la capital cubana hasta la ciudad holguinera, pero ya lo haría con un equipaje e indumentaria más ligeros y no tendría que llegar hasta el municipio de Sagua de Tánamo para desandar intricados parajes ni retar al imponente paredón calizo, que le resultó difícil dominar hasta al propio Verdecia, habituado a tales trajines.

Cuando proyectaba las que serían mis primeras vacaciones a la Ciudad de los Parques, mis planes sufrieron un inesperado giro: la voz del especialista, al otro lado del auricular, me advertía que la única forma de ver la planta era en el mencionado farallón.

Vista hace fe

Son claras las diferencias entre una y otra especies, afirma el investigador Raúl Verdecia-

Investigador Raúl Verdecia

Aunque ya Verdecia había explorado en otras ocasiones la zona donde ahora se rumoraba crecía la Coccothrinax rigida, hecho que consideraba muy poco probable -si no imposible-, cumplió con ese obligado ritual de la Botánica: la comprobación científica.

Detuvo momentáneamente sus labores en el Jardín Botánico de Las Tunas y se trasladó hasta la institución de salud, cuya entrada engalanan bellas palmas. A las fotos de hábito -inicialmente aportadas por la Doctora Araceli Padrón, vinculada a un policlínico holguinero- sumó las propias, que reflejan los detalles de aquellos ejemplares presuntamente destinados a convertirse en un suceso científico.

Así comenzó un ir y venir de mensajes por correo electrónico y contactos telefónicos con mi interlocutor, en el empeño común por lograr el mayor esclarecimiento posible.

¿Podría vivir la Coccothrinax rigida en otro lugar que no fuera el seco y apartado farallón de La Catalina?¿Existía la posibilidad de que hubiera germinado, a partir de semillas o de ejemplares trasplantados a la entrada del hospital infantil. ¿Estaríamos en presencia de uno de esos inexplicables caprichos de la naturaleza?

C. miraguama retiene buen número de hojas verdes.

C. miraguama retiene buen número de hojas verdes.

Mi mente era un hervidero de preguntas y elucubraciones, que volqué en la mensajería con Verdecia, miembro del Comité Científico de la Flora de Cuba, quien -después de sus observaciones de campo y análisis comparativos- respondió: “Fui a Holguín. Pude comprobar in situ que las palmas del Pediátrico pertenecen a la Coccothrinax miraguama, variedad macroglossa”.

Se trata de una palma robusta dentro del género Coccothrinax (el de mayor diversidad en Cuba), también endémica del país, la cual alcanza hasta 12 metros de altura, y su tronco mide de 10 a 12 centímetros de diámetro, casi el triple del de la Coccothrinax rigida, explicó en uno de sus textos por correo, que dejaba en claro las notables diferencias entre una y otra especies.

C. miraguama, con segmentos unidos en gran parte de la hoja.

C. miraguama: segmentos unidos en gran parte de la hoja.

Precisó que las hojas de los ejemplares de la del Pediátrico son grandes y verdes, con el envés algo plateado; sus segmentos centrales tienen más de 60 centímetros de longitud, mientras que en las oriundas del Farallón de La Catalina (de envés igualmente verde) llegan solo a 33 centímetros. En el primer caso, el número de segmentos es de 40 a 42, por apenas 20 en el otro.

 

Hoja de C. rigida, similar a los rayos de una bicicleta.

Hoja de C. rigida, similar a los rayos de una bicicleta.

Además, los segmentos de la hoja en la Coccothrinax miraguama están unidos en una porción considerable, mientras que en la Coccothrinax rigida esa particularidad se aprecia solo en los tres centímetros iniciales, antes de separarse, puntualizó.

 

La Coccothrinax miraguama -agregó- se acomoda bien a disímiles tipos de suelos, incluidos serpentinosos y sabanas, arcillosos y compactos…; no por gusto es la especie del género más ampliamente distribuida en el territorio nacional: se localiza desde el occidente y centro del país hasta el oriente.

Tallo de C. miraguama. Puede observarse el sustrato arcilloso

Tallo de C. miraguama. Puede observarse el sustrato arcilloso

Las plantas que motivaron el más reciente viaje de Verdecia a Holguín, crecen en suelo arcilloso, donde no podrían sobrevivir las de la especie Coccothrinax rigida, adaptadas a un sustrato de rocas calizas carsificadas, conocidas popularmente como diente de perro, las cuales poseen gran drenaje interno.

“Si no existen estas condiciones, mueren”, remarcó el también integrante del Grupo de Especialistas en Palmas, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, quien durante años ha estudiado y cultivado este y otros géneros de la familia Arecaceae (las palmas).

C. rigida creciendo en el Farallón de La Catalina.

C. rigida creciendo en el Farallón de La Catalina.

Los caracteres morfológicos cuantitativos y cualitativos hacen inconfundibles ambas especies, aun para personas no entrenadas. Los requerimientos ecológicos de la Coccothrinax rigida harían imposible su cultivo en las condiciones existentes en los alrededores del Pediátrico, concluyó el experto.

En la catedral de la flora cubana

En el afán por esclarecerme lo más posible en este tema, visité el Herbario Nacional de Cuba, ubicado en las instalaciones del Instituto de Ecología y Sistemática, en La Habana, cuyo colectivo celebra (en 2014) 110 años ininterrumpidos al servicio de la ciencia, la docencia y la sociedad.

Copia de Dra. Oviedo, en el Herbario Nacional de Cuba.

Dra. Oviedo, en el Herbario Nacional de Cuba.

Allí aprecié varias muestras botánicas de Coccothrinax, que muy amablemente puso a mi disposición la Doctora Ramona Oviedo, quien ha dedicado 42 años a la Botánica. Ella, al igual que Verdecia y muchas veces junto con él, ha recorrido el país de punta a cabo, en expediciones sobre tan apasionante rama del saber.

En esa “catedral de la flora”, que atesora más de 450 mil ejemplares de especies de plantas -las colecciones botánicas preservadas de mayor representatividad en Cuba y el Caribe insular-, disfruté el privilegio de tener ante mí hojas, tallos y otras partes de Coccothrinax miraguama, variedad macroglossa, en perfecto estado de conservación.

Fueron colectadas en las primeras décadas del siglo pasado por el sacerdote Joseph Silvestre Sauget, el Hermano León (nombre religioso por el cual es conocido en el mundo botánico), prominente estudioso de las palmas en Cuba, radicado en la Isla, como miembro de la orden “La Salle”, desde 1908 hasta su fallecimiento en 1955.

C miraguama, var. macroglossa, colectada por León en el Cerro de Dumañuecos.

C miraguama, var. macroglossa, colectada por León en el Cerro de Dumañuecos.

Oviedo, curadora naturalista superior del Herbario, me hizo notar que en uno de los ejemplares hallados en la Sabana de Palmas, en Manatí, en el oriente del país, todavía se podía observar el tenue color plateado en el envés de la hoja -otro de sus rasgos característicos-, a pesar de haber transcurrido casi 80 años (23 de julio de 1937) de aquella colecta de León, quien tuvo el inigualable mérito de haber descubierto y descrito para la ciencia 44 especies de palmas, muchas más de las conocidas hasta entonces en Cuba.

En esa muestra tipo y en otra del propio León, encontrada el mismo año en el Cerro de Dumañuecos, también en Manatí, pude constatar que los caracteres morfológicos coincidían plenamente con las apreciaciones de Verdecia.

Definitivamente, para materializar mi anhelo de aquilatar in situ esa joya florística a la que llaman Coccothrinax rigida, tendré que incluir en el viaje el desafiante ascenso al farallón calizo donde esta Reina ha preferido mantener su trono. No importa. A fin de cuentas, me gustan los amores difíciles. (Con fotos de Kimani Hernández, Raúl Verdecia y la doctora Araceli Padrón).

(*) “Boletines de Orestes”. Revista Universal. México, mayo 25 de 1875. Obras Completas. 6:211.

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