Obama, ¿a quién pretendes tomarle el pelo?

Sábado, Agosto 9, 2014

Obama autoriza bombardeos en IraqOtra aventura bélica estadounidense en Irak sacude el escenario internacional, aún conmocionado e impotente ante la masacre sionista en la Franja de Gaza, que ya deja en su primer mes más de mil 900 palestinos muertos, incluidos unos 450 niños. Ahora el pretexto no es eliminar armas de destrucción masiva -que Bagdad jamás tuvo-, sino salvar del terrorismo islámico a ciudadanos yazidíes, casi al borde de la muerte, sin comida ni agua.

Para Washington, nada mejor “para evitar el genocidio” que el bombardeo de aviones caza y teledirigidos (drones), autorizado por el Presidente Barack Obama, quien habló en nombre de la “obligación moral de EE.UU. con la humanidad”.

En realidad, Obama responde a los intereses hegemónicos imperiales. Recordemos que los tormentos que hoy vive Irak y tanto “preocupan” al Premio Nobel de la Paz, son frutos de la invasión norteamericana en 2003, que aniquiló las instituciones iraquíes, su ejército, su administración, su policía y todo lo que permite a un Estado mantenerse en pie.

Invasión de Estados Unidos provocó casi medio millón de muertos en IrakNo olvidemos que la “humanitaria guerra” liderada por el Pentágono dejó un panorama desolador en Irak: casi medio millón de muertos, principalmente civiles, un millón 600 mil personas desplazadas de sus hogares, desempleo del 50 por ciento, en tanto el 75 por ciento de los niños tuvieron que dejar las aulas, expuestos a la prostitución y al trabajo esclavo. Los traumas psicológicos por el conflicto afectan a dos quintos de la ciudadanía.

Entre las “bondades” de aquella “misión militar humanitaria”, sobresalen las severas restricciones en los servicios de electricidad, así como también de agua potable y saneamiento, que han dejado una estela de enfermedades, sobre todo en la población infantil.

Luego de repasar esta realidad y escuchar a Obama en su más reciente alocución sobre la nueva incursión militar yanqui, solo los incautos pueden creer que Estados Unidos no llega a Irak para destruir, matar ni saquear recursos, sino para ayudar a miles de civiles inocentes en peligro de ser masacrados.

Niños heridos en un ataque aéreo israelí contra una vivienda en la ciudad de Gaza. Reuters¡Qué paradoja! Israel está asesinando a centenares de palestinos, el 73 por ciento de ellos civiles, y Washington no mueve una bala para impedirlo. Sin embargo, despliega todo un aparataje bélico en Irak, para supuestamente tratar de impedir un genocidio contra la población de ese país árabe.

Estados Unidos “no puede mirar para otro lado, cuando se está fraguando un genocidio y existen los recursos militares para impedirlo”, afirmó Obama, quien de nuevo asume, sin mayores vacilaciones, el papel de gendarme internacional.

Si es tan fuerte su vocación pacifista, ¿por qué entonces veta en el Consejo de Seguridad de la ONU los proyectos de resolución respecto al tema de Palestina?; ¿por qué impide condenas a Israel, que coloniza y ocupa territorio ajeno; bombardea escuelas, hospitales, mezquitas, plantas eléctricas y viviendas; asesina a niños, adolescentes, mujeres y ancianos?; ¿por qué el autoproclamado campeón de los derechos humanos no demanda poner fin a las irrupciones de las tropas israelíes en la Franja de Gaza y el cese del bloqueo a esa región?; ¿por qué Washington acaba de enviar -con carácter urgente- municiones al Gobierno de Benjamín Netanyahu, por casi mil millones de dólares, en lugar de exigir a su incondicional aliado que aborte su plan de exterminio étnico?

Aunque parezca obvio, la mayor potencia mundial nunca ha tenido en su agenda una solución seria a la causa palestina que conduzca al fin del holocausto contra un pueblo indefenso.

¿Quién a estas alturas puede creer en actos de “buena fe” de Washington con respecto a minorías étnicas y religiosas en Irak, cuando precisamente es responsable directo de la actual desestabilización en este país?

Aunque Obama pretenda negarlo, la más reciente operación aérea de su imperio pudiera arrastrar a otro episodio bélico -nada humanitario por cierto- a la gran potencia, siempre en pie de guerra y responsable del 41 por ciento del gasto militar total del planeta, con presencia en casi todos los conflictos armados en el orbe desde la Segunda Guerra Mundial.

Claro, la maquinaria propagandística -al mejor estilo de Hollywood- se completa con algunos aviones militares estadounidenses, que lanzan paqueticos de comida y agua, para tratar de presentar como “buenos y humanitarios” a quienes han provocado tantas muertes y sufrimientos, en alocada carrera imperial hacia el control de importantes recursos energéticos y naturales, que contribuyen a sostener en Norteamérica la más derrochadora sociedad de consumo.

No hay que ser tan docto para darse cuenta de que, después de tantos años de guerra en Irak (2003-2011), donde Estados Unidos tuvo casi cuatro mil 500 bajas mortales, unos 32 mil heridos y gasto militar de 1,3 billones de euros, el Tío Sam se resiste a perder el control del petrolero país. ¿A quién pretende tomarle el pelo? ¡Indigna tanto cinismo yanqui!

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