El Moncada sí fue una victoria

Domingo, Julio 20, 2014

Cuartel MoncadaCada vez que se aborda el proceso independentista y revolucionario cubano del siglo XX, una fecha sale a relucir como obligada referencia: el 26 de julio de 1953.

Al evocarla, los enemigos de la Revolución se regodean en recrear el fracaso táctico del plan, que llevó a un grupo de jóvenes a atacar -simultáneamente- los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, en el oriente del país, como máxima expresión de rebeldía contra la dictadura de Fulgencio Batista, quien había llegado al poder el 10 de marzo de 1952, como consecuencia de un golpe de Estado que hizo trizas el orden constitucional y estableció un régimen militar de facto.

Insistir en propagar que el hecho fue una aventura precipitada, deviene estéril intento por desacreditar una de las gestas más audaces de la historia nacional y la grandeza de una generación que convirtió el suceso en verdadera hazaña moral y política del pueblo cubano, coronada con el triunfo de la Revolución Cubana, el Primero de Enero de 1959.

Plano del área de combate del Cuartel Moncada

Plano del área de combate en el cuartel Moncada

Dignidad, arrojo y altruismo son algunos de los tantos calificativos que pudieran emplearse para referirse a esa epopeya, brillantemente ideada, planificada y ejecutada, en la cual alrededor de un centenar de patriotas, liderados por el joven abogado Fidel Castro, se enfrentó a una fuerza 15 veces superior en número, mucho más en armamentos y pertrechos. Solo en el cuartel Moncada, sumaban 809 hombres, sin contar los efectivos de la Policía Nacional y la Marina de Guerra destacados en la ciudad.

Factores fortuitos e imprevisibles malograron el triunfo militar de los revolucionarios, muchos de ellos hechos prisioneros, torturados y posteriormente asesinados, aunque la dictadura los presentó a la opinión pública como muertos en combate.

José Luis Tasende, capturado y luego asesinado

José Luis Tasende, capturado y luego asesinado

En el intento de la toma del cuartel Moncada, murieron cinco de los seguidores de Fidel. La soldadesca batistiana asesinó a 46 de los capturados después de esa acción, y a los 10 apresados en Bayamo, según constan en rigurosos estudios historiográficos, como el realizado por Pedro Álvarez Tabío y Guillermo Alonso Fiel, recogido en la edición anotada de La historia me absolverá (2005), de la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de la República de Cuba.

Sin embargo, la sangre derramada no fue en vano. Aquellos sucesos fueron el aldabonazo al cual se había referido el Presidente del Partido Ortodoxo, Eduardo Chibás: aquellos jóvenes pertenecientes a capas humildes de la población estremecieron la conciencia revolucionaria de la época y no dejaron morir el pensamiento del Apóstol en el año del centenario de su natalicio.

El ejemplo de los moncadistas está en los niños que estudian en las escuelas creadas por la Revolución, en cada vida infantil que preserva de la muerte los médicos, en cada victoria, en cada sonrisa, en cada corazón del pueblo, porque el Moncada sí fue una victoria.

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