Sin ropas anda el Rey

Jueves, Mayo 8, 2014

Drone de EE.UU. mató a 17 paquistaníes en julio de 2013

Drone de EE.UU. mató a 17 paquistaníes en julio de 2013

Ya es moda trillada en Occidente calificar a los otros con los peores atributos propios. Estados Unidos, el mayor violador de los derechos humanos en el mundo, se cree con la prerrogativa de elaborar una “lista” de países que trasgreden esos derechos.

Un informe del Gobierno chino señala que, desde el año 2004, Estados Unidos ha perpetrado 376 ataques con drones en Pakistán y Yemen, como resultado de los cuales murieron 926 personas, la mayoría civiles, incluidos niños.

El culto desenfrenado a las armas en el norteño país también nutre la violencia que cobra las vidas de unos 11 mil estadounidenses cada año, puntualiza el documento.

Bombardeo de la OTAN mató a 10 niños y una mujer en Afganistán en abril de 2013

Bombardeo de la OTAN mató a 10 niños y una mujer en Afganistán en abril de 2013

Más muertes aún provoca el guerrerismo norteamericano en el mundo, en aras de saciar esa sed de recursos para su “suciedad de consumo” y ganar posiciones estratégicas.

Según cifras del FBI, se usaron armas en el 69,3 por ciento de los asesinatos, el 41 por ciento de los robos y el 21,8 por ciento de las agresiones graves. En el año anterior, 137 personas perdieron la vida en 30 asesinatos en masa.

Violaciones flagrantes de los derechos humanos se cometen cada minuto en las cárceles norteamericanas. En estas, alrededor de 80 mil prisioneros están actualmente en régimen solitario de aislamiento, algunos de ellos durante más de 40 años, encerrados en calabozos con pobre ventilación y poca o ninguna luz natural, una situación que perjudica su salud física y psíquica.

No menos macabro es el panorama en las prisiones que Washington ha instalado en naciones asiáticas o la que el propio Barack Obama se propuso cerrar -promesa aún incumplida desde su primer mandato presidencial- en la ilegítima base naval yanqui en la bahía de Guantánamo, en el suroriente cubano.

La misma filosofía de “hagan lo que yo digo y no lo que yo hago” marca la postura estadounidense en relación con el terrorismo.

Sin embargo, gran sorpresa se acaba de llevar Washington en este tema. A poco de emitir su selectivo y manipulado “listado” de naciones que promueven ese flagelo, le explotó en pleno rostro una bomba política y moral: el Ministerio del Interior de Cuba emitió una nota en la cual informó acerca de la detención, el 26 de abril último, de los ciudadanos de origen cubano y residentes en Miami, Estados Unidos, José Ortega Amador, Obdulio Rodríguez González, Raibel Pacheco Santos y Félix Monzón Álvarez, cuando planificaban ejecutar acciones terroristas en el territorio nacional.

Según ese documento, reproducido por la prensa cubana e internacional, los detenidos reconocieron que pretendían atacar instalaciones militares de la Isla, con el objetivo de promover acciones violentas. Con tales fines, desde mediados de 2013, tres de ellos habían realizado varios viajes al país caribeño para estudiar y modelar su ejecución.

Declararon, además, que estos planes se han estado organizando bajo la dirección de los terroristas Santiago Álvarez Fernández Magriñá, Osvaldo Mitat y Manuel Alzugaray, quienes residen en Miami y mantienen estrechos vínculos con el connotado terrorista Luis Posada Carriles, exagente de la CIA, el autollamado capitán Basilio (protegido de Washington) que tantas torturas y muertes provocó en Sudamérica durante los años de dictaduras militares proestadounidenses, y autor intelectual -junto al ya fallecido Orlando Bosch- de la voladura en pleno vuelo de una nave de Cubana de Aviación, frente a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976, sabotaje que provocó la muerte a las 73 personas a bordo.

Y es que en estos y otros tantos temas, el Rey sigue desnudo, aunque ni él mismo se quiera dar por enterado.

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