Los Cinco, conscientes de estar pagando por ser revolucionarios

Martes, Abril 15, 2014

Fernando González regresó a CubaLa aplicación de dobles raseros por Estados Unidos, según convenga a su política, está meridianamente clara en el tema de los Cinco Héroes cubanos sentenciados en Estados Unidos.

Muchos estadounidenses no saben que en el sur de la península de Florida, en el estado de igual nombre, organizaciones irregulares se han entrenado militarmente durante décadas y han fraguado -en complicidad con grupos mafiosos- disímiles planes terroristas, que han causado la muerte a tres mil 478 cubanos e incapacitado físicamente a otros dos mil 99.

Todo eso ocurre ante los ojos del Gobierno de los Estados Unidos, que incluso ha indultado a connotados terroristas anticubanos, entre estos a Orlando Bosch (fallecido ya), a quien protegió tanto como a Luis Posada Carriles, ambos autores intelectuales del sabotaje en pleno vuelo en 1976 a una nave civil de Cubana de Aviación, frente a las costas de Barbados, suceso que mató casi instantáneamente a las 73 personas a bordo.

Precísamente, para prevenir a Cuba -y a los propios Estados Unidos- de actos terroristas, hombres como Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, conocidos internacionalmente como “Los Cinco”, monitoreaban a esos grupos extremistas y violentos del sur floridano.

Estos Héroes, que se jugaron la vida en el pleno vigor de su juventud para proteger la de millones de compatriotas, fueron apresados en Miami en 1998 y sentenciados en esa ciudad en 2001 a plenas que oscilaron desde 15 años de carcel hasta dos cadenas perpetuas más 15 años, en lo que fue un gran enseñamiento de Washington, con el único propósito de “castigar” a Cuba por no doblegarse ante las presiones imperiales.

Los Cinco constituyen permanente motivo de admiración para millones de personas en Cuba y en disímiles países del mundo.

Acabamos de acceder a una entrevista aparecida en el blog de Hernando Calvo Ospina, reproducida por Cubadebate, la cual incorporamos a nuestro blog. Esperamos que sea de provecho para nuestros lectores, fundamentalmente para aquellos que viven en los Estados Unidos o en Europa, donde los grandes medios de difusión silencian este caso o lo tergiversan.

Fernando González: “Fuimos conscientes de que estábamos pagando por ser revolucionarios”

Fernando González. Foto: Blog de Hernando Calvo.

Un momento del encuentro en la Plaza de Armas, de La Habana Vieja. De izquierda a derecha, Fernando González, Rosa Aurora, Olga Salanueva, René González y Hernando Calvo. Foto: Blog de Hernando Calvo.

Los vi venir. La cita era en la Plaza de Armas, del lado de El Templete, en La Habana Vieja. Creí que nunca llegarían. Su paso era lento, despreocupado. Querían mirar y reparar en todo. Era como si quisieran descubrir la ciudad. Como si fueran los más dedicados turistas.

Quise ir a su encuentro pero desistí cuando miré a su alrededor. Muchos ojos se abrían desmesurados, como no creyendo que eran ellos. Entonces una mujer se acercó a ellos, y los tocó para constatar que sí eran. Se lanzó en abrazos. Avanzaron unos pasos y llegaron otros tres jóvenes para saludarlos. Pero la mayoría se contentaba con admirarlos. Ellos, con la mayor ternura recibían y observaban esas demostraciones de cariño.

Después de haber escuchado una versión de la Guantanamera, adaptada a los “Cinco Héroes” por tres músicos callejeros, al fin llegaron al lugar de la cita. Ahí sí me acerqué. Mejor, me fui directo para abrazar a Fernando. Nos fundimos en un abrazo como poquísimos he dado y he recibido de un hombre. Mi admiración por su noble labor y sus años pasados en prisión se fueron en el mío. Luego saludé a su esposa, Rosa Aurora Freijanes. No supe a quién debía saludar en primero: René, el otro antiterrorista libre, o a su esposa Olga, con los cuales ya había tenido la oportunidad de compartir unos momentos meses atrás. Creo que primero la abracé a ella. En ese momento noté que una dama trataba de pasar desapercibida: Elizabeth Palmeiro, la esposa de Ramón Labañino, otro de los antiterroristas cubanos que aún sigue pagando injusta condena en Estados Unidos.

Dominique Leduc, secretaria general de la Asociación de solidaridad France-Cuba, estaba más que sorprendida. Yo la había invitado sin precisarle de qué se trataba.

Había mucho viento, lo que dificultaba filmar en la calle. Por eso pedí a la dirección de un hotel que me permitiera hacerles la entrevista en el pequeño patio. Apenas dije de quienes se trataban aceptaron de inmediato: “Es un gran honor para nosotros acoger a nuestros Héroes”. No había dado la espalda para ir en su búsqueda, cuando sentí que la noticia comenzaba a propagarse entre los trabajadores. “Este pueblo les debe mucho”, le escuché decir a un hombre de piel bien negra, muy emocionado.

Ahí tenía sentado a Fernando para hacerle unas preguntas. Antes de que Roberto Chile, el reconocido camarógrafo cubano, diera luz verde a la filmación lo observaba y me preguntaba: ¿¡cómo pueden ser tan humildes, tan humanos, cuando en cada esquina y hogar de Cuba están presentes!?

“Los guardias me despertaron a la una de la madrugada del jueves 27 de febrero. Después me encadenaron de manos, cintura y pies, y a las 3h30 me sacaron de la prisión de Safford (Arizona). Presuntamente estaba en libertad, pero ahí mismo, en la puerta, fui detenido por las autoridades de migración. Y me llevaron en una caravana de vehículos muy custodiado hasta la ciudad de Phoenix. Luego a Miami… El operativo duró unas 36 horas. Siempre estuve esposado, y en medio de un gran operativo de seguridad que me sorprendió.

“Hasta en el avión que me trajeron a Cuba traía esposas, aunque eran de plástico, las que cortaron cuando el avión abrió la portezuela en el aeropuerto José Martí de La Habana. Sólo en este momento me sentí libre.”

¿Cómo se comportaron los presos contigo? ¿Sabían quién eras?

Al comienzo era un preso más. Pero poco a poco se fue haciendo conocido el caso debido a la solidaridad internacional. La solidaridad de las organizaciones en Estados Unidos logró que en algunos canales de televisión alternativos se informara de nosotros. Además, los materiales de lectura que recibíamos los compartíamos con los otros presos. Esto fue llamando la atención, y así se fueron dando cuenta que éramos personas con un pensamiento diferente. Entonces venían para charlar de Cuba, de la Revolución.

Estuviste preso quince años, cinco meses y quince días. ¿Fue un castigo que se le dio a Fernando González?

Desde el inicio de este proceso fuimos conscientes de que estábamos pagando por ser cubanos revolucionarios. Por estar realizando una labor para el pueblo de Cuba, para la Revolución, y hasta para el pueblo de Estados Unidos, pues evitamos acciones terroristas que le hubieran podido afectar.

El castigo no fue contra mí, contra nosotros: fue una necesidad de venganza por el odio que tienen contra un proceso revolucionario, contra una historia. Y así lo asumimos.

¿Cómo te sientes en Cuba?

Me siento bien libre, y no solo por haber salido de un régimen de cárcel. Tengo esa libertad que me negaron en Estados Unidos. Aquí tengo la libertad de hacer lo que quiero, incluyendo la libertad política. Es que en Estados Unidos no se es libre de pensamiento, porque ellos tienen muchos mecanismos para controlar y manipular a las conciencias de las personas.

Quedan tres antiterroristas cubanos en prisión…

Tenemos una deuda de gratitud con todos los amigos del mundo por lo que han hecho por nuestra libertad. Pero tenemos aún muchísimo por hacer, porque no nos conformamos que Ramón y Antonio cumplan su sentencia, como la cumplimos René y yo. Hacerlo significaría que Gerardo nunca regresara. Por eso los amigos de la solidaridad en el mundo deben seguir presionando para que los tres salgan y regresen lo más pronto posible.

fernando gonzalez habana vieja

¿Sientes que la Revolución y el pueblo cubano te cumplieron?

Me cumplieron. Nos cumplen. Pero es que nunca tuve dudas. Nosotros estábamos claros de cuál era nuestra responsabilidad, y que debíamos resistir. Estábamos conscientes de que públicamente, o no, íbamos a tener el apoyo de la Revolución, del pueblo de cuba. Y esto incluye a muchos cubanos residentes en Estados Unidos y el mundo. Un día se decidió que la defensa y apoyo a los Cinco se hiciera pública. Eso fue una decisión política. Pero aunque no hubiera sido así, nosotros sabíamos que no íbamos a estar solos.

(Tomado del blog de Hernando Calvo Ospina)

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