Cubanos bajo el hechizo de Júpiter

Lunes, Diciembre 23, 2013

Observación astronómica desde La Habana, Cuba

Observación astronómica desde La Habana, Cuba

El cielo nocturno de invierno, para muchos el más romántico del año, tiene en Júpiter a uno de sus principales atractivos.

Con su brillo característico y una masa que supera en 13 veces a la de todos los planetas del Sistema Solar juntos, este gigante del espacio encierra en sí mismo un espectáculo singular.

Inolvidable resulta la experiencia de tener a Júpiter casi al alcance la mano, gracias a telescopios puestos a disposición del público por el Planetario Rosa Elena Simeón in Memoriam, de la capital cubana,que acaba de cumplir cuatro años de fundado.

Apreciar su modelaje en la “pasarela astronómica” es experimentar el mismo gozo que invadió al físico italiano Galileo Galilei, cuando anunció al mundo, en 1610, haber visto cuatro lunas del quinto planeta en órbita alrededor del Sol.

Cual enamorada que no muestra todos sus encantos en las primeras citas de amor, una de esas lunas no quiso posar esta vez frente a los observadores reunidos en el Castillo San Salvador de la Punta -a la entrada de la bahía de La Habana-, en la fecha en que ocurre el solsticio de invierno (21 de diciembre), la noche más larga del año en la latitud norte.

Júpiter y sus lunas

Júpiter y sus lunas

Desde ahora hasta el 20 de marzo de 2014, cuando comienza oficialmente la primavera, el cielo antes del amanecer se distinguirá también con el brillo de Marte y Saturno, puntualizó a Radio Ciudad, Francisco González Veitía, especialista principal del Planetario, cuya presencia se ha hecho habitual en las jornadas de observación astronómica realizadas desde la imponente fortaleza colonial construida en el siglo XVI.

Durante el invierno, algunas de las reinas de la noche son las constelaciones de Tauro y Orión, esta última con una de las nebulosas más brillantes del universo, la cual puede divisarse, incluso, a simple vista.

Las emociones que deparan estas experiencias pueden vivenciarse, igualmente, en la propia sede del Planetario, sito en la calle Mercaderes, entre Muralla y Teniente Rey, en La Habana Vieja, donde se ofrecen presentaciones didácticas, gracias a un moderno equipamiento tecnológico donado por Japón, que incluye un proyector capaz de captar hasta seis mil 500 estrellas.

La música que acompaña estos apasionantes viajes por el espacio sideral, es de la autoría del profesor Daniel Stolik, presidente de la Cátedra de Física y Música de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana, ferviente promotor de la popularización de la ciencia.

Retrospectiva con el “Señor de los Anillos”

Por su emotividad, esta observación astronómica me retrotrajo inevitablemente a la efectuada el 15 de abril del pasado año, cuando Saturno “se robó el show” en el cielo habanero.

Aquel domingo, después de una larga espera por la nubosidad, el llamado Señor de los Anillos dejó ver, al fin, su espectacular sistema de aros, el mismo que dejó perplejo a sus primeros observadores de la historia humana, incluido al propio Galileo.

Como ahora, decenas de personas acudieron entonces a la cita, para apreciarlo en su mayor cercanía a la Tierra en ese año, sin llegar a ser la mínima distancia posible entre ambos planetas, la cual se registró en 2005.

Público de todas las edades y de disímiles profesiones apreció la elegancia sui géneris del único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua y segundo en tamaño y masa, después de Júpiter, el mismo que hechiza ahora a los cubanos en este tímido invierno.

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